Día de las Escritoras

Mujer joven escribiendo con pluma en el interior de una casa
«Mujer joven escribiendo». Obra de Christen Dalsgaard, 1871.

Desde 2016 se celebra en octubre el Día de las Escritoras en España, una iniciativa de la Biblioteca Nacional (BNE) para visibilizar a las escritoras. O más concretamente para «difundir el legado cultural de las escritoras hispanas e hispanoamericanas, recordar las dificultades a las que se enfrentaron y destacar el valor de sus obras». El día no es fijo, se celebra el lunes más próximo a la festividad de Teresa de Jesús (fallecida el 15 de octubre de 1582), que es la patrona de los escritores (y escritoras, claro). De forma paralela, en redes sociales (sobre todo en Twitter) se ha querido ampliar y se anima a leer obras escritas por mujeres durante todo el mes de octubre, y se usa la etiqueta o hashtag #LeoAutorasOct para comentar.

Silueta de mujer escribiendo a máquina
En 2019 el primer lunes cercano a la festividad de Santa Teresa de Jesús es el 14 de octubre. Fuente: BNE.

¿Por qué se necesita este día?

Hay gente que cree que todo es una cuestión de méritos, el que es buen escritor o escritora siempre tendrá éxito, ¿no? Pues no, las mujeres a lo largo de la historia han encontrado muchas dificultades para poder escribir o para que se conocieran sus obras. También muchas personas (y me incluyo) no se dan cuenta de que leen a más autores que a autoras hasta que se ponen a pensar en qué autores han leído y qué autores predominan en sus estanterías. Que lo más probable es que sean en su mayoría hombres. A mí me pasa sobre todo con los clásicos, pero creo que con la literatura más actual no, incluso puede que lea más a mujeres que a hombres contemporáneos. Pero no es por un tema de calidad, es poco creíble que siendo las mujeres la mitad de la población casi todo el talento se dé más entre los hombres y por eso publiquen más. Las razones son otras.

Curiosamente, y aunque casi siempre han estado relegadas a un segundo lugar (como mínimo), la primera persona que firmó su obra, es decir, el primer autor o autora reconocido (y del que se conserva su obra) fue una mujer: Enheduanna o Enkheduanna. Hija del Rey Sargón I de Acad, vivió entre 2285 y 2250 a. C., en la ciudad-estado de Ur, en el sur de la región sumeria. Fue una sacerdotisa que escribió sus poemas y otros textos religiosos sobre tablillas de arcilla, de las que se hicieron muchas copias. Pero también dejó plasmado su nombre (o más bien su título, pero está documentado que realmente existió) y así ha quedado para la posteridad. Aunque ella fue la única mujer conocida, porque el resto de los autores mesopotámicos fueron todos hombres. Para más información: Wikipedia o Retiario, el blog de ciencia de RTVE.

María de Zayas.

Algunas autoras tuvieron éxito en su época, pero luego han sido olvidadas. Como es el caso de María de Zayas, que perteneció al Siglo de Oro. Sus Novelas amorosas y ejemplares, y Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto (desengaños amorosos), fueron muy populares y se consideran precursoras del feminismo, pero más tarde fueron censuradas por considerarlas obscenas. Y eso hizo que fuera una gran autora relegada al olvido. Pero también autoras más recientes han tenido que ser redescubiertas, como Barbara Pym. Su editor pensó que tenía un estilo anticuado y decidió dejar de publicar su obra en 1961. En 1977 dos críticos la consideraron como una de las mejores escritoras olvidadas del siglo XX, y su obra volvió a despertar interés.

Barbara Pym
Barbara Pym.

A Concepción Estevarena su padre le prohibió leer y escribir, porque no era algo propio de una mujer. Así que cuando él se iba a trabajar ella escribía poemas en la pared, los memorizaba y luego los borraba para no ser descubierta. Su amiga Mercedes de Velilla, por el contrario, creció rodeada de gente que escribía poesía, como su madre y sus hermanos Felisa y José. Pero a pesar de que maravilló con sus poemas cuando tenía diez años, nunca pudo sacar mucho provecho de su talento, y consiguió mantenerse gracias a una pensión del ayuntamiento, de cien pesetas mensuales, para dedicarse a investigaciones literarias. Y en este caso son dos mujeres de las que se conoce su historia, pero a saber cuántas no han podido escribir por oposición de su familia, por no recibir educación o porque no pudieron rebelarse contra una sociedad que no aceptaba que pudieran expresarse…

Concepción Estevarena
Concepción Estevarena.
Mercedes de Velilla
Mercedes de Velilla.

Por todo eso es importante visibilizar a las mujeres que sí que consiguieron escribir y que demostraron su calidad. Además, creo que es necesario que también ellas den su visión del mundo. Y no solo en lo que se consideran temas femeninos o géneros que «supuestamente» se les da bien escribir, como las novelas románticas, infantiles, juveniles… En general, ellas o nosotras también tenemos que expresar nuestras opiniones, sentimientos… y nuestra forma de ver la vida, en todos los géneros literarios. Porque si no, los lectores y las lectoras nos estaremos perdiendo mucho. Como escribió Jane Austen en su novela Persuasión, cuando a la protagonista le dicen que las mujeres son inconsistentes (basándose en obras escritas por hombres):

«Los hombres tienen toda la ventaja sobre nosotras por ser ellos quienes cuentan la historia. Su educación ha sido mucho más completa; la pluma ha estado en sus manos. No permitiré que los libros prueben nada».

Extra – Sobre la desigualdad en los premios literarios

Aunque los premios no son lo más importante para definir a un buen autor o autora, sí que es evidente la gran desigualdad que existe en el número de premiadas y premiados. En el Premio Nobel de Literatura, desde 1901 a 2019 se han entregado un total de 116 Premios y solo 15 han sido para mujeres. La primera fue Selma Lagerlöf, en 1909. Después lo han recibido Grazia Deledda (1926); Sigrid Undset (1928); Pearl S. Buck (1938); Gabriela Mistral (1945); Nelly Sachs (1966); Nadine Gordimer (1991); Toni Morrison (1993); Wislawa Szymborska (1996); Elfriede Jelinek (2004); Doris Lessing (2007); Herta Müller (2009); Alice Munro (2013); Svetlana Alexiévich (2015) y Olga Tokarczuk (2018).

En el Premio Cervantes, que se concede desde 1976, pasa más o menos lo mismo. De 44 solo 5 han sido para escritoras, la primera en 1988: María Zambrano. Las otras cuatro han sido Dulce María Loynaz (1992), Ana María Matute (2010), Elena Poniatowska (2013), e Ida Vitale (2018). Un poco mejor está la relación en el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (ahora Princesa de Asturias), donde de 42 premiados, 8 han sido mujeres. Y también forman parte del pueblo de Puerto Rico, que fue premiado en 1991. Las que recibieron este premio fueron Carmen Martín Gaite (1988); Doris Lessing (2001); Fatima Mernissi (2003); Susan Sontag (2003); Nélida Piñón (2005); Margaret Atwood (2008); Fred Vargas (2018) y Siri Hustvedt (2019).

Aunque sí que parece que existe la tendencia, a partir del 2000, de reconocer más a las escritoras, que espero que se mantenga. Y ese aumento de premiadas se nota también en un premio bastante reciente, el Premio Booker Internacional. Creado en 2005, primero fue bianual, y de seis premiados, dos fueron mujeres: Alice Munro y Lydia Davis. Y a partir de 2016 es anual, y premia una obra, no toda la carrera. De cuatro premios, tres han sido para mujeres: Han Kang (por La vegetariana), Olga Tokarczuk y Jokha Alharthi.

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