La inquilina de Wildfell Hall de Anne Brontë

La inquilina de Wildfell Hall - Anne BrontëThe Tenant of Wildfell Hall - Anne Brontë

Sinopsis

Tras muchos años de abandono, la destartalada y ruinosa mansión de Wildfell Hall es habitada de nuevo por una misteriosa mujer y su hijo de corta edad. La nueva inquilina —una viuda, al parecer— no tarda, con su carácter retraído y poco sociable, sus opiniones a menudo radicales y su extraña, triste belleza, en atraer las sospechas de la vecindad, y a la vez la rendida admiración de un joven e impetuoso agricultor. Pero la mujer tiene, en efecto, un pasado… más terrible y tortuoso si cabe de lo que la peor de las murmuraciones es capaz de adivinar.

La inquilina de Wildfell Hall (1848), segunda y última novela de Anne Brontë, une al bello relato de un amor prohibido e invernal el retrato intensísimo del fracaso de un matrimonio degradado por el abuso y la violencia, descrito «con una predilección morbosa por lo grosero, cuando no brutal» que escandalizó y repugnó a sus contemporáneos. De hecho, todavía hoy, la dureza, audacia y auténtico rigor de esta novela siguen siendo igual de sorprendentes y desafiantes.

¿Por qué me decidí a leerlo?

Porque desde hace bastante tiempo quería leerlo, pero ni siquiera me lo había comprado (concretamente lo hice en la última Feria del Libro de Madrid). Y era un buen momento por el reto lector para julio, que consistía en leer una obra escrita hace más de 150 años.

¿Mereció la pena?

Sí, por varias razones. Y me ha servido para confirmar que Anne Brontë es definitivamente mi Brontë favorita (aunque todavía me falta por leer alguna novela de Charlotte Brontë, pero no creo que cambie de opinión). Me gusta su forma de narrar, su originalidad y también su valentía por atreverse con ciertos temas. Ni siquiera a su hermana Charlotte le parecía bien que escribiera sobre temas como el alcoholismo (que sufría su hermano Branwell) o lo que hoy en día se llama violencia de género o machista. No estaba bien visto que se hablara de esos temas, y menos si la que escribía era una mujer. La novela se publicó con el seudónimo Acton Bell, pero se intuía que detrás podría estar una mujer por sus personajes femeninos (que me han gustado mucho, por su variedad y porque me parecían muy reales). También tengo que reconocer que disfruté más porque me recordaba a mi querida Jane Austen. Aunque me parece que Anne Brontë es más cruda, más directa, y con diálogos y explicaciones más largas. Y también le da mucha más importancia a la religión que Austen.

La novela está dividida en tres partes (se publicó en tres volúmenes) aunque en esta edición van todos los capítulos seguidos, sin separaciones. Pero se nota dónde acaba y empieza cada parte según quién sea el narrador en primera persona. La primera parte son una serie de cartas, bastante largas, en las que Gilbert Markham explica a su amigo Halford la llegada al vecindario de una misteriosa mujer con su hijo, cómo la conoce, qué piensa de ella, cómo van cambiando sus sentimientos, los rumores que se generan… En esta parte hay momentos graciosos, como cuando da a entender que igual Halford se está aburriendo, pero que, si no le dice que pare, él le seguirá contando todo por carta. Y también me hizo mucha gracia su hermano Fergus, que no parece ser capaz de tomarse nada en serio, no para de bromear y es un artista hablando de forma irónica.

En la segunda parte la inquilina, la señora Chapman, le deja leer su diario (aunque se reserva una parte), porque cree que es la mejor forma de que conozca su pasado y entienda su comportamiento. Y así conocemos cómo fue su vida anterior, de qué está huyendo y por qué ha acabado en ese lugar. La señora Chapman, o Helen cuando ya hay más confianza, me gustó mucho en la primera parte, y después sufrí por ella, por todo lo que le pasa. En la tercera parte, cuando Gilberth retoma la narración (su amigo no puede quedarse sin saber toda la historia, evidentemente), ella tiene algunos comportamientos que no entendí (y tampoco entiende Gilberth), por sus creencias religiosas, que la llevan a sacrificarse, y para mí se excede en el sacrificio. Con respecto a Gilberth… bien en general, pero tiene algunos comportamientos bastante inmaduros.

En la parte del diario me gustaba mucho cómo la autora mantenía la tensión, porque, aunque sabes que algo muy grave va a pasar, porque si no Helen no abandonaría su hogar, no sabes cuándo va a llegar el momento. O cómo va a poder escapar. A veces hasta dudaba de que fuera capaz de hacerlo, porque todo parecía en su contra. Y realmente era un sufrimiento según avanzaba en la lectura, porque quería que se fuera inmediatamente de esa casa y parecía que no iba a ocurrir nunca. Eso sí, en esta parte no fui capaz de simpatizar con casi ningún personaje, a veces ni siquiera con Helen. Ella dice que no le gustan las mujeres con las que trata, excepto su amiga Milicent, pero es que a mí ninguno de los hombres que va conociendo me parece que valga la pena.

En esta novela se ve claramente el machismo de la época, desde los maridos o las familias decidiendo qué es lo mejor para las mujeres, pasando por madres como la de Gilberth, que se desviven por sus hijos varones, pero por sus hijas no. Por suerte algunas hijas, sobrinas o esposas, como Rose, Esther o la misma Helen, plantan cara y no se dejan manipular (o no tanto). También aparecen las dificultades de las mujeres para ser independientes económicamente y los efectos de los rumores malintencionados, con un doble sesgo según sean hombres o mujeres los que no actúen como se espera de ellos. Ellas tienen que ser (y aparentar ser) más virtuosas que los hombres. Y en general el matrimonio no sale muy bien parado, porque incluso si la mujer decide casarse por amor puede acabar muy mal. Las vidas llenas de excesos o lo que puede ayudar (o no) la fe también aparecen en la novela, y en general creo que es muy buen reflejo de la época.

¿A quién se lo recomiendo?

A quien quiera leer un clásico poco conocido, y que fue considerado demasiado transgresor para su época, por su forma de reflejar el maltrato dentro del matrimonio o los efectos del alcoholismo.

Ritmo de lectura

Lento. Empecé en julio y lo acabé en agosto. Tardé más o menos un mes, porque se me cruzaron otras lecturas y es un libro bastante largo (604 páginas). Y porque, aunque me ha gustado mucho, no es de esos libros que me enganchen, es de los que tengo que leer poco a poco.

¿Leerías algo más de la autora?

Ojalá pudiera. Ya me leí hace tiempo Agnes Grey, su otra novela, y murió tan joven que no publicó nada más. Así que me tendré que contentar con releer…

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