Reseña de Concha

Sinopsis
He aquí la historia de la descomposición total de una familia, de la deshumanización de un pueblo, de la desintegración de un territorio y de una península de casas vacías. La historia de un soldado que se raja la piel para dejar salir la ceniza acumulada, de un poeta que cose la sombra de una niña tras un bombardeo, y de un maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos; de un general que duerme junto a la mano cortada de una santa, de un niño ciego que recupera la vista durante un apagón, y de una campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto; de un fotógrafo extranjero que pisa una mina cerca de Brunete y no levanta el pie en cuarenta años, de un gernikarra que conduce hasta el centro de París una camioneta con los restos humeantes de un ataque aéreo, y de un perro herido cuya sangre teñirá la última franja de una bandera abandonada en Badajoz. He aquí pues la historia total de la Guerra Civil española y de una Iberia agonizante donde lo fantástico apuntala la crudeza de lo real; donde los anónimos miembros de un extenso clan de olivareros de Jándula cruzan sus destinos con los de Alberti, Lorca y Unamuno; Rodoreda, Zambrano y Kent; Hemingway, Orwell y Bernanos; Picasso y Mallo; Azaña y Foxá; donde lo épico y lo costumbrista se entrelazan para tejer un portentoso tapiz, poético y grotesco, bello y delirante.
¿Por qué me decidí a leerlo?
El título me llamó la atención porque me lo empecé a encontrar por todos lados: en la prensa, en las redes sociales, en televisión… Incluso algunas amigas “leonas” me preguntaban si lo había leído. Pero no sabía si leerlo o no, al pensar que podía ser el típico éxito comercial. Finalmente me pudo la curiosidad y leí la sinopsis, vi que se juntaban dos cosas que me gustan, la guerra civil española y el realismo mágico, y ya no tuve dudas.
La península de las casas vacías, de David Uclés. Una novela sobre la guerra civil española, contada con realismo mágico.
¿Mereció la pena?
Sí que ha merecido la pena leer esta novela por su originalidad. Es un libro de la Guerra Civil, pero está escrito de una forma muy original, diferente a muchos otros que he leído, por ese realismo mágico que utiliza el autor. Por cierto, él es de una generación muy joven, pero bebe de las historias de lo contado por su abuelo sobre aquella época, en un pueblo de Jaén. Esas historias las ha adornado con ese realismo mágico para contar la vida de varias generaciones de su familia. Y eso es lo que me enganchó totalmente. Los llantos en ese pueblo inventado tienen colores, los cristales de las ventanas se desgastan por mirar esperando a alguna persona, alguien llora arena y se deshace, otros se congelan y al descongelarse se convierten en agua. Así que, para mí, lo mejor son las primeras trescientas páginas del libro, en las que no sabía qué nueva originalidad me iba a encontrar. Después ya comienza la guerra, dejando a un lado ese realismo mágico, pero narrándola en algunos momentos con bastante humor e ironía. Aunque esas han sido las páginas que menos me han enganchado, me ha gustado encontrarme con Victoria Kent, Gerda Taro, Robert Capa, Alberti o Miguel Hernández. Porque cuenta la Guerra Civil a lo largo de toda España y con todos los personajes famosos que se os puedan ocurrir. Al final del libro vuelve a retomar el realismo mágico, para explicar el reencuentro de la familia.
Lo cierto es que me ha encantado cómo escribe el autor. Tiene una prosa muy bonita, muy sencilla y, a la vez, muy musical. Con un lenguaje nada enrevesado y sin florituras, con fina ironía y bastante humor cuando quiere. Y por eso me ha enganchado durante muchas páginas. Los personajes me han encantado, a pesar de lo raros que podrían parecer todos, porque están muy bien construidos y no son nada histriónicos. Por el contrario, resultan todos de una belleza muy poética. Otra cosa que me ha parecido muy original es que el autor introduce música y dice lo que se debería escuchar en ese momento. Otra originalidad es que él también sale en la novela, como un Demiurgo en contraposición al Dios de los católicos, y resulta bastante divertido. Otra invención es que, durante su novela, aunque la guerra sí es la nuestra, el país es imaginario. Una Iberia unida, formada por Hispania y Lusitania.
¿A quién se lo recomiendo?
A quien le gusten los libros sobre la guerra civil española.
A quien le gusten las historias de sagas familiares con realismo mágico.
A quien le guste que se hable de historia e historias, de música, de literatura, de cultura.
Ritmo de lectura
Rapidísimo.
¿Leeré algo más del autor?
Quiero buscar más novelas suyas.

