«Todo es política»

El título de esta entrada de Ágora sobre la política es una frase de Thomas Mann, de La montaña mágica. Para llegar a la idea, la de que todo es política, es probable que se inspirara en la famosa frase de Aristóteles:

La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.

Orador que en su sombra parece que le ha crecido la nariz
Para la mayoría de las personas la idea que tienen de un político es de alguien mentiroso. Ilustración de Marco Melgrati. Fuente: Pinterest.

La palabra política viene del latín polīticus, y este del griego antiguo πολιτικός politikós, masculino de πολιτική politikḗ, que significa “de, para o relacionado con los ciudadanos”. Según la RAE tiene bastantes acepciones, pero las que van en línea con las frases recopiladas en esta entrada serían tres: “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”, “Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”, o “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”.

Según el historiador inglés Arnold J. Toynbee debería interesarnos mucho la política:

El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan.

Pero para Eduardo Galeano se abusa demasiado de la palabra:

La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada. Entonces desconfío mucho de la etiqueta política.

¿Cómo se debería hacer política? Según el escritor italiano Arturo Graf:

Para hacer política justa y sana no basta conocer a los hombres; es necesario también amarlos.

Una cosa clara es que la política influye en la sociedad y no tanto a nivel individual. O como lo expresó María Zambrano:

Mientras religión y ética pueden dirigirse al individuo aislado y podrían existir en un solo hombre sobre el mundo, la política necesita para su posibilidad la existencia de la sociedad.

Winston Churchill, que fue primer ministro y también Premio Nobel de Literatura, explicaba así la labor de un político:

El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo.

Y así el humorista Groucho Marx:

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Paul Valéry no tenía un buen concepto de la política, o más bien de los que la practican:

La política es el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que le atañe.

Los políticos solo tienen éxito si logran convencernos, ese es el poder que creía Philip K. Dick que tenían:

¿Saben cuál es la verdadera base del poder político? No las armas ni las tropas, sino la habilidad de hacer que los demás hagan lo que uno desea que hagan.

En general parece que los políticos no están ni han estado nunca bien considerados, por ejemplo por tantas promesas que hacen y no cumplen, y Enrique Jardiel Poncela hizo esta comparación:

Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.

Los hay que critican la inteligencia de los que se dedican a la política, como G. K. Chesterton:

Si no logras desarrollar toda tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político.

O su falta de preparación, como Robert Louis Stevenson:

La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación.

O que llevan una vida fácil, según palabras de Miguel Delibes:

Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.

En política no se espera que haya mucho sentimiento o que se piense en los demás, o como escribió Alejandro Dumas:

En política, querido mío, y vos lo sabéis tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo.

También Nietszche pensaba que la política deshumaniza:

Un político divide a las personas en dos grupos: en primer lugar, instrumentos; en segundo, enemigos.

Y según Aldous Huxley hay que prestar atención a la forma de expresarse de los que se dedican a la política:

Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.

Como conclusión, una frase del historiador Timothy Snyder, en su libro Sobre la tiranía, que nos lleva a la frase del principio, y nos recuerda la importancia de nuestros actos:

La vida es política, no porque al mundo le importe cómo te sientas tú, sino porque el mundo reacciona a lo que tú hagas.

 

 

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