La hija de Robert Poste de Stella Gibbons

Sinopsis

A pesar de la repentina muerte de sus padres por culpa de la gripe española y de la escasa herencia que le han legado, la joven Flora Poste no piensa desanimarse en absoluto e inmediatamente decide sondear por correo a todos sus parientes para ver en casa de cuáles le conviene instalarse.

¿Por qué me decidí a leerlo?

Ha sido mi segundo intento con este libro. Hace años me lo compré a través de Círculo de Lectores, y empecé a leerlo, pero me ponía un poco nerviosa la protagonista. Así que lo dejé para otro momento… Después de hacer la efeméride de Stella Gibbons recordé que tenía el libro, y me decidí a leerlo al verlo recomendado por redes sociales.

¿Mereció la pena?

Sí, me ha gustado la historia en general, excepto algunas cosillas. Esta vez las ocurrencias de Flora y otros personajes no me han puesto (tan) nerviosa. Creo que ha sido, en parte, porque mi sentido del ridículo y de la vergüenza ajena se han atenuado con los años. Lo que más me ha gustado ha sido la diversidad en los personajes. Cada uno es raro y extravagante de una forma distintiva, y claramente se nota de quién se está hablando, aunque no recuerdes el nombre. El único más «normal» (por lo menos para mi gusto) es Charles, un primo con el que se lleva muy bien Flora, y que sale muy poco. Probablemente porque no daba mucho juego en la historia eso de ser relativamente sensato. Porque, una vez que Flora llega a la casa de sus primos en el campo, parece que la sensatez huye despavorida.

La historia está contada en tercera persona, por una narradora que sabe lo que pasa y también por qué pasa o qué sienten los personajes. La protagonista indiscutible es Flora Poste, que casi podría haber contado ella misma la historia, pero creo que es un acierto que no sea ella. Porque siendo una mujer tan segura de sí misma, igual la historia la contaría muy sesgada y favorable hacia su versión. Y puede que hasta me hubiera caído mal, si se pusiera a justificar algunas de las decisiones que toma y con las que yo no estaba nada de acuerdo. Como, por ejemplo, que el matrimonio es la solución a (casi) todo. En otras ocasiones sí que estaba de acuerdo en el resultado, aunque no exactamente en las formas de lograrlo. Pero también tengo claro que, si hubiera sido yo la que tratara de arreglarlo, la historia hubiera sido mucho menos divertida.

Las situaciones que se va encontrando Flora me parecieron bastante graciosas, fruto sobre todo del desconcierto que producen los comportamientos de todos y cada uno de los personajes. Y, como decía, tenemos una gran variedad: la matriarca que controla a todos los del clan, y con un gran trauma por lo que vio, hace años, en la leñera (y que repite constantemente, pero sin aclarar qué se supone que vio); la hija de la matriarca, que es incapaz de tener su propia vida (y amarga la de los demás); el ligón que solo piensa en el cine; el obsesionado con la Biblia; la jovencita con pájaros (y poemas) en la cabeza, que solo aspira a ser libre… Aunque también hay personajes peculiares fuera de la familia, como un escritor que cree que Flora no le acepta porque está reprimida sexualmente (evidentemente a Flora no le interesa por otras razones…).

Entre todos estos personajes surgen problemas, entre ellos o con Flora, y ella intenta solucionarlos, de forma más o menos satisfactoria. Y, sobre todo, usa dos libros para inspirarse: El sentido común de índole superior y Pensées, los dos del Abbé Fausse-Maigre. Son libros ficticios, pero a la autora le dan mucho juego. Para Flora son dos manuales con los que es imposible equivocarse o meterse en un lío. Esas partes en las que hace referencia a estos dos libros (y también a libros reales, como alguno de Jane Austen) me gustaban mucho. Igual que los líos que se van formando cuando Flora intenta arreglar los inconvenientes que se va encontrando. Porque los dos libros serán una guía estupenda, pero los habitantes de la granja Cold Comfort no son tan fáciles de enderezar como se presupone en los libros.

Lo que más me desconcertó al empezar el libro fue el título. No solo por la traducción tan libre (en el original se llama Cold Comfort Farm, haciendo referencia a la granja donde aterriza Flora, que literalmente sería “Granja Frío Consuelo”, aunque más bien se traduciría como “triste consuelo” o “pequeño consuelo”), sino por obviar el título fácil y sencillo, que sería simplemente «Flora Poste». ¿Por qué hacer referencia en concreto al padre, cuando no parece que fuera nadie especialmente importante, ni siquiera para su hija? Luego me di cuenta de que sí que había una razón específica, y es que, por ser hija de Robert Poste, creen que Flora tiene alguna intención oculta para ir a la granja…

¿A quién se lo recomiendo?

A quien quiera leer una novela con mucho sarcasmo, en la que la autora se burla de la vida en las granjas, de los esnobs, de la literatura considerada culta…

Ritmo de lectura

Relativamente lento. Porque realmente no me tenía enganchada, así que fui poco a poco descubriendo cómo le iba a Flora con sus extraños familiares…

¿Leerías algo más de la autora?

Probablemente sí, aunque no sé si seguiré con esta saga o antes me leeré La segunda vida de Viola Wither.

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