Tránsito de Anna Seghers

Tránsito - Anna SeghersTransit - Anna Seghers

Sinopsis

1940, Marsella, una puerta hacia la libertad. Millares de personas que huyen del fascismo alemán, personas de todas partes de Europa, luchan por conseguir visados, sellos, certificados para poder abandonar el continente. Sus caminos se cruzan en su carrera de oficina en oficina. Durante un breve período, las vidas ajenas están unidas por esperanzas, pasiones, deseos. Los recuerdos están grabados a fuego: para el narrador, los de un doloroso amor por aquella mujer que buscaba las huellas de su esposo muerto.

¿Por qué me decidí a leerlo?

Me llamó la atención el título. Me fijé en la autora, Anna Seghers, que me sonaba por haber hecho su efeméride, y recordé que quería leer algo de ella. Decidí leerlo porque trata un tema del que conozco poco: la huida hacia otros países ante el avance nazi.

¿Mereció la pena?

Sí, porque la autora consiguió hacerme entender cómo fue esa época, en parte porque ella lo vivió en persona. Probablemente fue testigo de dramas similares a los que narra, que se repetirían constantemente. Por la sinopsis pensaba que serían historias cortas, y también pensé que sería una historia desde el punto de vista de una mujer, al ser una mujer la autora. Pero no, es una historia donde el protagonista y narrador es un hombre alemán, Seidler, que relata a alguien (no se sabe quién es, solo que es otro hombre, y parece ser un recién llegado a Marsella) lo que ha vivido hasta el momento desde que se escapó de un campo de concentración en Alemania. Los dos están en Marsella, una ciudad donde la mayoría de la gente espera a que sus trámites se arreglen, comentan sucesos como el hundimiento de un barco (en el que Seidler estuvo a punto de embarcarse) y desean poder por fin marcharse a un lugar donde no lleguen los nazis alemanes.

Lo de la burocracia al principio me pareció curioso. Luego me horrorizó. Para salir primero necesitaban el visado (para estar en Marsella), después los visados de tránsito (uno para cada país por el que pasarían antes de llegar a su destino), un visado para su destino (porque sin él los podían devolver a Francia), un billete para el barco (que estuviera en regla y pagado) y la visa de sortie (para poder salir de Francia). Algunos también necesitaban un certificado de liberación si habían estado en un campo de concentración (se supone que sin él se habían fugado). Y tardaban tanto en obtener el pasaje, que cuando lo conseguían ya había caducado alguno de los otros papeles, y no podían irse. Así que tenían que volver a empezar. Y a veces, cuando lo tenían todo, de repente ya no había barco al que subir.

En ese año, y hasta que los barcos dejaron de poder salir, la ciudad de Marsella parecía solo un lugar de paso, donde la gente solo podía quedarse si demostraban que querían irse a otro sitio. Seidler se encontraba muy cómodo en Marsella, así que no veía necesario solicitar ningún papel, pero entonces le explicaron que si no los solicitaba tendría que marcharse (o le acabarían mandando a algún sitio peor). En la ciudad pocos trabajaban, así que la mayoría para subsistir necesitaban subvenciones o ayudas de cualquier tipo… La impresión que me daba es que para muchos la vida había perdido el sentido, y solo deambulaban, hacían gestiones, y sobrevivían. Su única esperanza era salir de allí cuanto antes, porque temían la llegada de los nazis, ser enviados a algún campo de concentración o que dejaran de salir barcos.

Seidler no me gustó. No conseguí empatizar en casi ningún momento con él ni comprendía muchas de las cosas que hacía. En cambio, sí que empatizaba con otros personajes, sobre todo con los que protagonizaban las tramas más secundarias. Por la desesperación de querer salvar sus vidas y las de sus seres queridos, y ver que una y otra vez sus esperanzas acababan en nada. Con algunos personajes solo coincidía una vez, normalmente en los cafés y restaurantes donde estaba la gente que no tenía nada que hacer. Con otros se cruzaba varias veces, haciendo cola o en el edificio en el que tenía su habitación, y se enteraba de sus dramas. Y luego estaban a los que trataba más, como Marie, que era su obsesión (para mí eso no era amor) y con la que tenía un nexo sorprendente; Heinz, Paul y Georg a los que conocía de antes; Nadine, que se ayudaba a sí misma, pero también a los demás; Claudine y su hijo enfermo…

Los personajes femeninos son menos numerosos, pero son los que más me gustaron, aunque a alguna, como Marie, no terminaba de entenderla. Y es con las que más sufrí, porque como casi siempre, las que peor lo tenían eran las mujeres. No es que los hombres no tuvieran problemas, pero para ellas todo resultaba más difícil. Porque no conseguían casi nada si no tenían un hombre al lado. No son nadie (o directamente nada) sin su marido / amante / padre / hermano… Los necesitaban para casi todo: para su protección o para hacer las gestiones, y porque si estaban solas parecía que no eran de fiar (y fácilmente acaban en un campo de mujeres). Y si estaban casadas necesitaban el permiso del marido para poder salir de Francia…

¿A quién se lo recomiendo?

A quien quiera conocer cómo fue esa época, al principio de la ocupación alemana de Francia, cuando todavía se podía salir del país por el puerto de Marsella y existía la amenaza permanente de acabar en un campo de concentración. También es muy interesante para ver los peligros del exceso de burocracia, sobre todo en casos de vida o muerte.

Abstenerse los que busquen historias ordenadas y bien detalladas, sin saltos temporales. Como es una especie de conversación, lo que cuenta a veces es un poco errático (como algunas personas cuando van contando su historia según van recordando).

Ritmo de lectura

Medio, tirando a lento. Por un lado, no me tenía muy enganchada la historia personal del protagonista. Y por otro, tenía que parar de vez en cuando porque me agobiaba un poco, ya que me ponía en el lugar de toda esa gente queriendo marcharse desesperadamente…

¿Leerías algo más de la autora?

Sí, seguramente sí. Al parecer es muy recomendable La séptima cruz, así que intentaré leerme ese.

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