Chocolate

Me apasiona el chocolate, pocas veces ha pasado un día sin que coma un trocito de este manjar, así que se merece una entrada de We love. Dicen que el manjar de los dioses es la ambrosía, pero creo que eso se debe a que en la época de los dioses griegos y romanos todavía no conocían el chocolate. Y como no podía ser menos, también existe un Día Internacional del Chocolate, que es el 13 de septiembre, así que es un día perfecto para publicar esta entrada.

Cacao y chocolate
Granos de cacao, cacao en polvo y chocolate. Fuente: Confirman que el chocolate negro reduce el estrés, artículo de El Diario de Juárez.

¿Y qué tiene que ver el chocolate con los libros? Bueno, en principio lo mejor es que no esté muy cerca de ellos, sobre todo si se está derritiendo, pasa a los dedos, los dedos pasan páginas… Ni en forma líquida. Aparte de poder derramarse, pueden producirse otros accidentes. Como me ocurrió en 2012, que llevaba en el bolso el libro Traición en Lisson Grove, de Anne Perry, y una botella con una bebida de leche y cacao. La botella no estaba bien cerrada, se derramó un poco por el fondo del bolso (por suerte estaba casi vacía) y el libro absorbió el líquido por abajo. Pero tampoco fue muy grave: no se echó a perder el libro y pude enterarme de quién era el asesino sin problemas. En general, si se tiene cuidado, se puede disfrutar del chocolate y la lectura sin problemas.

Chocolate en el título (y en la trama)

Porque sí, también la literatura ha incluido el chocolate en sus tramas o su temática. Para empezar, están los libros de cocina, algunos dedicados exclusivamente al chocolate. Y tengo tres (creo que solo son tres) de recetas de chocolate, aunque no suelo hacer casi ninguna de ellas (pero mi problema con los libros de recetas ya lo contaré en Secretos (in)confensables). Normalmente me conformo con comer onzas de chocolate negro (ecológico y de comercio justo, con distintos porcentajes de cacao), pero de vez en cuando también preparo alguna cosilla de chocolate, como brownies o trufas.

Charlie y la fábrica de chocolate - Roald DahlCharlie and the Chocolate Factory - Roald Dahl

Creo que el primer libro que me leí relacionado con el chocolate fue Charlie y la fábrica de chocolate, todo un clásico. Su autor es Roald Dahl, que nació el 13 de septiembre de 1916, y en parte se debe a él que el Día del Chocolate recaiga en esta fecha. ¿Y cómo se le ocurrió esta historia? Pues se inspiró en lo que pasaba en Repton School, escuela a la que asistió después de ser expulsado de otro colegio. Cerca de Repton había una fábrica de chocolates, de Cadbury, que cada cierto tiempo enviaba muestras de sus chocolatinas a los alumnos. Dahl se imaginaba inventando una chocolatina muy especial, que dejara asombrados a los de Cadbury. Eso no lo consiguió, pero sí escribir años después esta maravilla de libro.

Después fui leyendo otros libros, que me dejaron mejor o peor regusto. Por ejemplo, Pepinillos con chocolate, que por el título no lo hubiera escogido, pero era una lectura recomendada (u obligada, no sé) en el instituto. La autora cuenta sus experiencias como adolescente, y el título hace referencia a sus extraños gustos a la hora de comer, como mezclar los pepinillos con el chocolate. Y más tarde Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Que me decepcionó que apareciera tan poco el chocolate, pero entiendo que el título queda genial y lo que significa (para el que suela aguar el chocolate, que no es mi caso).

También me leí (y vi la película) Chocolat. Me gustó la historia, aunque recuerdo que me entraron más ganas de comer chocolate con la película que con el libro. Es que el chocolate entra de bien por los ojos… Y últimamente me he leído dos libros relacionados con el chocolate, así que por supuesto les hice una reseña. La dieta de las chocoadictas, de Carole Matthews, es una comedia romántica, donde rebosa el chocolate, porque realmente son unas adictas. A mí me hizo darme cuenta de que mi adicción es leve… Y Deseo de chocolate, de Care Santos. Tres mujeres, en siglos distintos, unidas por un objeto en común: una chocolatera muy característica.

La dieta de las chocoadictas - Carole MatthewsDeseo de chocolate - Care Santos

Conclusión

Mi amor por el chocolate es eterno, no creo que pase nada que me haga dejar de comerlo. Recuerdo un viaje, con 19 años, en el que los primeros días no pude comer nada de chocolate, y me puse de muy mal humor y hasta tenía dolores de cabeza (que yo achaqué a su falta, claro). Cuando ya conseguí chocolate, fui muy feliz (aunque no era el mejor chocolate precisamente). Y otro más reciente, en un barco, con desayunos típicos noruegos, que no incluyen ni chocolate ni nada dulce. No le deseo a nadie soportarme sin mi dosis. Lo que no tengo tan claro es de si volveré a caer en la tentación de leer algún libro solo porque incluya la palabra chocolate en el título. Creo que lo mejor es que también me lea la sinopsis, o recomendaciones de otros lectores, porque igual solo es un reclamo para amantes del chocolate…

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