Dulce María Loynaz Muñoz nació el 10 de diciembre de 1902 en La Habana, Cuba. Su padre era general y ella creció en un entorno donde se fomentaba la cultura. Empezó a escribir poesía desde joven, como sus hermanos, y con 17 años empezó a publicar en el periódico La Nación. Estudió Derecho y ejerció como abogada de la familia hasta 1961. En 1929 visitó con su madre y su hermana Turquía, Túnez, Siria, Libia, Palestina y Egipto, un viaje que le inspiró Carta de amor al rey Tut-Ank-Amen. En su casa se hacían reuniones de intelectuales y artistas, llamadas “juevinas”, a las que asistieron Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral o Alejo Carpentier. Trabajó como corresponsal de varios diarios cubanos en países de Sudamérica y Europa. En 1938 publicó su primer poemario, Versos, que incluía sus poemas desde 1920. También escribió novelas, ensayos, libros de viajes, memorias y numerosas cartas que después se publicaron. Fue miembro de número y directora de la Academia Cubana de la Lengua, y también formó parte de la Real Academia de la Lengua Española. En 1992 recibió el Premio Cervantes.




