Zodiac de Sam Wilson

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Sinopsis

Cuando la brutal muerte del jefe de policía Williams da paso a una serie de asesinatos aparentemente inconexos, Jerome Burton, un escéptico y reservado detective Tauro, asume el caso. Trabajará junto a Lindi Childs, una astróloga Acuario especializada en perfiles criminales, e intentarán dar caza al asesino aunque sus métodos de trabajo parezcan, a veces, incompatibles.

En una sociedad dividida en función de los signos del zodiaco, en la que el estatus se determina según el nacimiento y marca de por vida, el tiempo puede decidirlo todo. Y ser la diferencia entre una lujosa vida Capricornio y una miserable existencia Aries. ¿El destino está escrito en las estrellas o escondido entre las sombras?

¿Por qué me decidí a leerlo?

Me llamó la atención por ser una historia de misterio en un mundo distópico, donde los signos zodiacales son muy importantes, y esa idea me pareció muy curiosa. También influyó que se vendiera a 5,95 euros. Aunque lo de la existencia miserable de Aries casi hizo que no lo comprara (no creo en los horóscopos, pero yo soy Aries y no me parecía precisamente muy halagador para mi signo).

¿Mereció la pena?

Sí, me alegro de haberlo leído, porque, además de tener una trama de suspense que me enganchó, es un buen reflejo de cómo se puede llegar a discriminar por razones que pueden parecer hasta ridículas. En este mundo distópico se hace por signos zodiacales, pero en el mundo real es por el color de piel o por la orientación sexual, la religión, el sexo… Por la sinopsis me esperaba más bien una historia de misterio, porque parece un caso complicado, pero según avanzaba la historia me parecía más bien de suspense. Porque, además de la trama policial, hay una historia paralela que comienza con un hombre Capricornio que acaba de enterarse de que es padre, y esa historia acaba confluyendo con la trama de los asesinatos, y explica muchas cosas de lo que está pasando… El final estuvo bien, no me defraudó, aunque igual con algo menos de violencia lo hubiera disfrutado más. Y, sorprendentemente, no llevé tan mal cómo se representa a los Aries. No sé si porque no todo es tan malo o porque cada signo tiene partes negativas…

El mundo que ha creado el autor es muy parecido al nuestro, solo que se toman muy en serio la astrología, y es una ciencia muy valorada. Cada vez que hacían referencia a algún término médico, pero con connotaciones astrológicas, como astroterapia, me hacía gracia por lo extraño que me resultaba. Casi todas las personas son capaces de reconocer a cada signo por su comportamiento, e incluso por su acento. Al principio del libro viene una relación de los signos, explicando ciertas características que tienen y también a qué se suelen dedicar, como los Tauro a ser policías, los Acuario a profesiones freelance, los Capricornio a ser ricos, los Escorpio a intentar ser la nueva élite… y los Aries no son buenos en nada. Toda la historia transcurre en la ciudad de San Celeste, que parece ser la ciudad en la que más segregación existe por signos.

En general me gustaron todos los personajes, me parecieron muy creíbles sus comportamientos y la justificación de por qué actúan o sienten de una determinada manera (independientemente de ser de un signo o de otro). Me gustaron mucho el detective protagonista, Burton, y Lindi Childs, la astróloga, que es negra y lesbiana, pero en ningún momento es discriminada por serlo. Y siendo Acuario tampoco es discriminada. Burton cree más en el trabajo detectivesco tradicional, pero su jefe le dice que necesita asesoramiento astrológico para que el caso se resuelva satisfactoriamente, porque los métodos astrológicos darían prestigio y no dejarían dudas cuando cerraran el caso. Así que no tiene más remedio que trabajar con Lindi. Yo me sentí muy identificada con Burton cuando ni él ni yo entendíamos de qué estaba hablando Lindi al dar explicaciones técnicas sobre cartas astrales y demás. Y al final ella tenía que acabar simplificando, porque en el fondo a Burton le da igual, solo quiere encontrar pistas y seguirlas para resolver el caso.

La división de la población por signos me recordó a dos discriminaciones reales, porque parece que nunca deja de existir esa necesidad de crear grupos y dejar claro quiénes son los válidos y quiénes no, y que, si no encajas, es que hay algo mal en ti y no en la sociedad. Primero, el color de piel. Los Aries serían como los negros o, en general, cualquier persona de piel oscura, a los que en muchos sitios no se les da ninguna oportunidad, viven en guetos, siempre son sospechosos… Y luego se extrañan de que sean los que más delinquen o que muchos acaben en la cárcel. La diferencia es que muy poca gente tiene dudas de que los Aries no sean lo peor de lo peor y no hay leyes que los protejan. Solo los «asignistas», que creen que no hay que juzgar a nadie por su signo, y Rebelión Aries, un grupo que protesta continuamente por la discriminación, de forma bastante agresiva (si es que los Aries no pueden evitar ese pronto…). Claro que las fuerzas del orden responden con el Escuadrón Ariete, formado por una especie de GEO que solo tiene una función: controlar a la población Aries.

Y, por otro lado, también a la discriminación de los homosexuales. Porque cuando no encajan en su signo quieren reconducirles, y que se comporten según se espera de su signo. Eso me recordaba a las “terapias” que se han practicado (y en algunos sitios todavía se hacen) para que los homosexuales se vuelvan heterosexuales porque es lo «normal». En este mundo distópico lo que quieren es formar familias del mismo signo, para que no haya problemas ni conflictos. Los Tauro quieren hijos Tauro, los Capricornio quieren Capricornio… El control de natalidad lo tienen bastante asumido, pero también hay gente que provoca o retrasa el parto o incluso falsifica las partidas de nacimiento para que su hijo o hija nazca en los días adecuados. Pero cuando ni aun así podían evitar un “error” y les nacía un hijo de otro signo, algunos se ponían creativos a la hora de «arreglarlo». Lo peor era con los Capricornio, porque, a pesar de ser la élite, si nacía un Capricornio en una familia de otro signo, se les llama Neo-Cap, y son despreciados por los Capricornio de pura cepa, porque los ven como unos nuevos ricos advenedizos. Lo que me quedó claro es que en ese mundo yo hubiera sido “asignista”. Y que me cuesta mucho recordar términos astrológicos.

¿A quién se lo recomiendo?

A quien quiera leer una historia de suspense original por estar en un mundo distópico. Lo que no sé si a alguien que crea en la astrología le gustaría o no…

Ritmo de lectura

Bastante rápido, porque el estilo es sencillo y directo, y los capítulos son casi todos cortos, y eso aumenta el suspense.

¿Leerías algo más del autor?

Esta es su primera novela, y creo que sí, que leeré algo más de él (si es que publica alguna novela más, antes ya había publicado libros infantiles).

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