Julio Verne es probablemente uno de los escritores más conocidos, y la mayoría de la gente descubre sus libros durante la infancia o la adolescencia. Puede que muchas personas hayan descubierto sus novelas directamente, pero no siempre es así. Como es el caso de Concha y el mío, que llegamos a este autor de una forma un poco más indirecta… Pero sea como sea, merece la pena descubrir a este prolífico e imaginativo autor.
Mi descubrimiento
Lo mío fue por una serie. Concretamente una de dibujos animados, La vuelta al mundo de Willy Fogg. Me encantó la serie, con Willy Fogg, la princesa Romy, Tico y Rigodón, sus aventuras alrededor del mundo, y con un cierto suspense al final. No sé cuándo ni cómo, pero en algún momento me enteré de que estaba basada en un libro llamado La vuelta al mundo en ochenta días, de un tal Julio Verne. Y cuando me lo encontré entre los libros de mis padres, me lo tuve que leer. Mi primera impresión no fue del todo buena, pero solo por la decepción de que no aparecía por ninguna parte Tico (el hámster). Y también me sorprendió el cambio en los nombres, con Romy llamándose Aouda, Willy pasando a tener un nombre más serio (Phileas), y Rigodón con el extraño nombre de Picaporte (o Passepartout, que es su apellido original, y como viene en las ediciones francesa e inglesa).
Después fui leyendo muchos más de sus libros. Primero de joven, y llegué a pensar que ya los conocía todos. De más adulta descubrí que había escrito más de los que pensaba. No todos me gustaron, algunos me parecieron que tenían poca acción, y otros me gustaron mucho, como Las tribulaciones de un chino en China, Las indias negras o El rayo verde. Pero a pesar de haber leído, y a veces releído, muchos de sus libros, mi preferido creo que siempre será La vuelta al mundo en ochenta días. (Tampoco puedo afirmarlo porque no los he leído todos, así que igual algún día me leo uno que no conozco y se convierte en mi favorito). Me gusta tanto que no me importa releerlo de vez en cuando, y hasta lo he leído en inglés y francés. Y creo que soy capaz de tragarme (casi) cualquier adaptación cinematográfica o televisiva de esta novela (aunque se empeñen en hacer que viajen en globo, algo que no pasa en la novela).
El descubrimiento de Concha (y más tarde de sus hijos…)
En mi caso, la primera vez que llegó a mis manos un libro de Julio Verne fue en forma de libro infantil. Cada cumpleaños, santo y Reyes recibía al menos un libro de una colección de clásicos, que poco a poco iban aumentando la biblioteca de mi dormitorio. Estos libros, además del texto, traían también muchas ilustraciones, como si fuera un tebeo. En un principio solo me leía las viñetas, pero según me fui aficionando a la lectura empecé a leer todo el texto. El primer libro que alguien me regaló de Verne fue Veinte mil leguas de viaje submarino, y el segundo, La vuelta al mundo en ochenta días. Como me apasionaron, empecé a pedir más libros de él, pero ya sin dibujos.
Cuando mis hijos tuvieron edad para ello, empecé a leérselos por las noches, antes de que se fueran a dormir, porque me encantaba compartir algo que a mí me gustó tanto cuando era niña. Más tarde, cuando ya sabían leer, esos libros pasaron a mis hijos, y, como también les apasionaba Julio Verne, los han leído una y otra vez. Uno de mis hijos sí que se ha convertido en un gran lector, y en parte ha sido por estas historias. Así que muchas gracias don Julio Verne, por habernos dado tan buenos momentos a mis hijos y a mí. Gracias por sus novelas, tan llenas de aventuras, lugares fantásticos, personajes tan variopintos…