Nacimiento de Margaret Fuller

Sarah Margaret Fuller nació el 23 de mayo de 1810 en Cambridgeport, Massachusetts, Estados Unidos. Su padre la enseñó a leer y escribir, le enseñó latín y no dejó que leyera libros «femeninos», como los de etiqueta o sentimentales. Estudió los clásicos y varios idiomas por su cuenta. Cuando murió su padre, en 1835, pasó a tener que mantener a la familia, y trabajó como maestra. También organizó grupos de discusión de mujeres, donde se trataban los derechos, la educación, el arte… Esas reuniones fueron la base de su ensayo Mujeres en el siglo XIX, sobre la desigualdad de las mujeres. En 1839 Ralph Waldo Emerson la contrató para su periódico The Dial como editora. En 1843 viajó por la zona de los Grandes Lagos, donde trató con los nativos americanos y narró sus experiencias en Verano en los lagos. Trabajó en el New York Tribune como crítica literaria y editora, y publicó también algunos poemas. Después la mandaron como corresponsal a Europa y murió en 1850, en el naufragio del barco en el que regresaba. Su hermano Arthur publicó varios de sus textos años después.

Margaret Fuller
Margaret Fuller. Fuente: Margaret Fuller: manual urgente para vivir en el siglo XXI, artículo de Yorokobu.

Más información:

https://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Fuller

La acabadora de Michela Murgia

La acabadora - Michela MurgiaAccabadora - Michela Murgia

Sinopsis

Siguiendo una costumbre sarda cuyos orígenes se pierden en el tiempo, una anciana y una niña se unen a través del sagrado vínculo de la «adopción del alma». Estamos en Soreni, un pequeño pueblo de Cerdeña, en los años cincuenta. Bonaria Urrai, la modista del lugar, mujer de antigua belleza y perenne soledad, ha adoptado a María, cuarta hija de una familia humilde que la descuida. Así pues, la vida de la niña, ahora fill’e anima, hija de alma, de la tía Bonaria, se transforma por completo, y a su fina percepción no escapa el aura de misterio que envuelve a su nueva madre, los largos silencios, las extrañas salidas nocturnas y la sombra de temor que enciende los ojos de quienes se cruzan en su camino. Y aunque María crece feliz y amada junto a Bonaria, en realidad ignora una verdad que todos conocen, además de coser vestidos, su madre de alma es la mujer que reconforta a quienes se acercan al final del camino.

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